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Venta visual y PLV

Uno de los elementos que influyen en la decisión de compra de los consumidores es el factor visual. Es más fácil que un comprador potencial se decline por adquirir un producto si le llama la atención en el lugar de venta. De hecho, el informe POPAI indica que entre el 50% y 65% de las ventas no son planificadas. Especialmente en estos casos, una PLV atractiva y bien diseñada puede captar el interés del consumidor y conducirlo a una compra impulsiva.

Ante la gran cantidad de información visual existente en las tiendas y centros comerciales, es importante que la PLV se diferencie de la competencia y destaque sobre el resto de productos. En este sentido, el contenido visual recibido juega un papel principal.

La PLV debe contar con un diseño atractivo y rompedor, pero, sobre todo, encajar con el público potencial del producto publicitado, para captar su atención. De este modo, las posibilidades de captar el interés del comprador aumentan y van más allá de simplemente acercarse a mirarlo.

Las empresas saben reconocer las grandes posibilidades que ofrecen los factores visuales como potenciadores de la decisión de compra, y por ello deciden invertir en la PLV como método publicitario con este fin. Según el último “Estudio Infoadex de la inversión publicitaria en España 2017”, la PLV —junto con el merchandising, la señalización y los rótulos— contó con una inversión de 1.596,1 millones de euros en el año 2016, aumentando respecto a los 1.390,4 millones de euros de 2014. Esta cifra supone para este tipo de publicidad una cuota de participación del 23,4% de la inversión total en medios no convencionales.

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